Todos los niños, a cualquier edad, juegan. Juegan con las manos, con el cuerpo, con las palabras, con coches, con muñecas, con colores, con la ropa, etc. Juegan solos, con niños de su edad, con niños más pequeños, con más mayores, o con los adultos. Para los niños, el juego lo es todo. Y para nosotras, como psicólogas infantiles, también.

En el lenguaje adulto, al juego le llamamos “hobbies”: gimnasio, baile, pintura, y lo necesitamos para entretenernos, relajarnos o simplemente porque disfrutamos de esas actividades, pero los adultos también jugamos.

Juego como base de la terapia

El juego para los niños es algo básico e imprescindible, ya que les ayuda a organizar, explorar y conocer su entorno, y disfrutar y crecer con él.  En el juego los niños muestran su mundo interior: su imaginación, sus emociones, ilusiones y deseos, sus miedos y sus temores, su estado de animo y sus necesidades, su inteligencia, su comunicación, sus habilidades y dificultades, y aprenden de ello, de qué es y como gestionarlo. El juego, para los niños, es terapéutico.

Lo consideramos una herramienta muy importante para acompañarles en su crecimiento, ya que a través de el juego, nos muestran todo lo que de otra forma no sabrían exteriorizar.  Jugamos con ellos, así conocemos su mundo, y con nuestro juego les guiamos, apoyamos y conseguimos nuestros objetivos.

El juego es la esencia de MiM Psicología, porque confiamos plenamente en que el niño disfrutará estando con nosotros, explorará su mundo de forma segura, aprenderá sobre sí mismo y sobre los demás y crecerá de una forma sana, tanto social como emocionalmente.