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Rabietas, enfados, patadas, tirarse al suelo, gritar, pegar o morder son algunas de las reacciones de nuestros hijos ante esta emoción tan primaria, tan básica, pero a la vez tan necesaria: La rabia. Gracias a ella, los niños entienden cómo pueden interaccionar con el mundo que les rodea y cómo no, y aprenden recursos para gestionarla sin dañar a los demás. ¿Es positivo sentir rabia o estar enfadado? Claro que sí, pero deben evitar que esto dañe a los que tienen a su alrededor. Sabemos lo incómodas que pueden ser algunas situaciones cuando se presenta una rabieta: “estoy en el supermercado y se pone a chillar”, “vamos por la calle y se tira al suelo…”. Quizá nos podemos sentir juzgados y cómo todo el mundo nos mira, pero nosotros tenemos que intentar respirar hondo, y pensar que este es un momento de aprendizaje privilegiado para nuestro hijo o hija, y es que con esa conducta nos está manifestando una emoción ¡Qué fácil es decirlo!, ¿verdad? A continuación vamos a resolver las dudas que nos hicisteis llegar a través de nuestro consultorio en nuestra página de Facebook sobre esta emoción:
¿Cómo podemos ayudar a un niño de 3 años a entender qué es la rabia y a controlarla?
A nosotros nos gusta más llamarlo “gestionar”, ya que si le pedimos a un niño o niña que la controle podemos estar transmitiéndole la idea que la rabia es una emoción que debe evitar mostrar y sentir, y para nada queremos que piense esto. Estar enfadado es normal, o ¿es que nosotros cómo adultos no nos enfadamos? Lo que hacemos con ese enfado es lo que diferencia a priori niños de adultos, hasta que realizan ese aprendizaje de gestionar la rabia. Para que pueda entender qué es, debemos acompañarle en el aprendizaje de las emociones. ¿Cómo? Siendo ejemplo y poniéndoles nombre a éstas. Por ejemplo, en la hora de la cena podemos compartir con ellos momentos de nuestro día a día que vayan acompañados de una emoción: “Hoy me he enfadado mucho porque he perdido el autobús y he llegado tarde al trabajo”. De esta forma ellos entienden que los adultos también se enfadan. O si estamos en el parque y se enfadan porque no quieren volver a casa: “entiendo que estás enfadado porque tenemos que irnos y te lo estás pasando muy bien, pero es hora de volver a casa para ducharnos y cenar”. Validamos su emoción, y así van conociendo cómo llamar a las diferentes emociones que sienten en las distintas situaciones que viven.
Algunos recursos para ayudarles a aprender a gestionar la rabia
Lo más importante es que entiendan que enfadarse es positivo, que no pasa nada porque estén enfadados, pero que no pueden dañar a nadie ni a ellos mismos por este motivo. Os dejamos algunas ideas para ayudarles en este aprendizaje:
  • Ayudarles a canalizar la emoción: Correr, saltar, gritar, llorar, golpear cojines, romper papeles, bailar, cantar, aplastar plastilina, entre otras, son acciones que les ayudan a expresar la rabia de una manera más aceptable.
  • Darles una alternativa a la conducta que realizan, por ejemplo: “sé que estás enfadado, en lugar de pegar a tu hermano, ¿porqué no te desahogas dando patadas a la pelota?”
  • Leer cuentos para que entiendan qué es y qué pasa cuando nos enfadamos: ‘Soy un Dragón’, y ‘Vaya Rabieta’, y ‘Cuando estoy enfadado’, son tres buenos ejemplos.
Ante todo, debemos acompañarles con cariño y paciencia, ya que están creciendo y aprendiendo cómo interactuar con el mundo que les rodea. ¡Mucho ánimo! Si tenéis más dudas acerca de este tema, el equipo de MiM está a vuestra disposición para ayudaros a resolverlas. ¡Muchas gracias! 🙂

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