En el post de hoy respondemos al consultorio realizado en nuestro Facebook sobre sueño infantil, recogiendo vuestras dudas y exponiendo la importancia de crear unos buenos hábitos desde pequeños para asegurar un buen descanso.
La importancia del sueño en la infancia
El sueño es una de las funciones vitales del ser humano, contribuyendo a la madurez neurológica y la reposición de energía. El descanso influye de manera directa en el aprendizaje, la memoria, el comportamiento y el estado de ánimo. El niño que duerme mal, estará irritable, cansado y le costará afrontar las tareas del día. Aquí reside la importancia de poder instaurar unas buenas rutinas de sueño desde bien pequeños. Al igual que otros hábitos de autonomía, como la comida y la higiene, el sueño se aprende y los padres deben acompañarles en este proceso. Enseñar al niño a dormir es algo más que enseñarle a descansar: es potenciar su confianza y seguridad en si mismo, ayudarle a enfrentarse a su rutina diaria y a solucionar los problemas.
¿Cómo enseñar el hábito?
A partir de los 7 meses los niños recuerdan los hábitos que transcurren a lo largo del día por los rituales que acompañan a cada uno, así los niños empiezan a aprender que existe un orden que les aporta seguridad. En el aprendizaje del sueño se deben crear rutinas encaminadas a crear un ambiente de relajación y tranquilidad para que el pequeño llegue a dormirse. Ser estricto con los horarios aportará rigidez y puede fomentar un clima tenso, así que debemos ofrecerles seguridad a través de la regularidad. Ser constantes y repetir cada día estos pasos ayudará a que el niño comprenda que el momento de dormir se acerca y favoreceremos su relajación, ¿Cómo hacemos esto?
  • Momento de juego: Lo ideal es que el tiempo de juego y los dibujos sean previos al baño.
  • Baño: Un rato en la bañera les aporta relajación, además de ser un momento muy especial para compartir con mamá o papá.
  • Cena: Debe ser un momento para poder compartir un momento de comunicación afectiva, sin televisión y compartiendo un momento sin prisas. Podéis explicar cada uno, por ejemplo, alguna anécdota o situación divertida que hayáis vivido en el día.
  • Aseo: Es el momento de ir al baño para lavarse las manos, hacer un último pipí y lavarse los dientes.
  • El cuento de las buenas noches: Ponte cómodo en la cama con el niño o la niña y leer juntos el cuento que hayáis elegido juntos. Puede ser un buen momento para complementar con música relajante.
  • Peluche de dormir: Buscad entre los dos un muñeco para dormir, que le ayude a tener sueños bonitos.
  • Darnos las buenas noches: Este es quizá el momento más especial. Regalarles todos los mimos y besos del mundo y desearles un feliz descanso.
Lo más normal cuando están aprendiendo a dormir es que se despierten por la noche debido a sus inseguridades, miedo a estar solo, a la oscuridad… Acompañale emocionalmente: Esto implica que le tranquilices con tu herramienta más poderosa, tu presencia.
A continuación respondemos a la pregunta del consultorio: ¿A qué se deben los terrores nocturnos? 
Es fácil confundir los terrores nocturnos con las pesadillas pero existen diferencias significativas. Las características de los terrores nocturnos son: gritos, movimientos bruscos, sudoración y taquicardia.  La mayoría de veces el niño se incorpora con los ojos abiertos aunque no se encuentra realmente despierto y al despertar no recuerda el suceso. Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño. Esto puede ocurrir porque el SNC (que regula la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia) todavía está madurando. Aumenta la probabilidad de tenerlos cuando el niño está muy cansado, enfermo, estresado, toman algún medicamento o duermen en un entorno nuevo. Suelen darse en niños de 4 a 12 años, aunque hay episodios en niños más pequeños. Como padres se les puede ayudar acariciándoles, en pocos minutos estarán dormidos tranquilamente. Si se alarga en el tiempo, podría ser motivo de consulta con un profesional.
Recordad…
El sueño es un momento muy importante para los niños, ya que es en ese momento que recargan pilas para el día siguiente. Vuestro apoyo, presencia y cariño les ayudará a crear poco a poco buenos hábitos de sueño, y a descansar plácidamente. Si tenéis más dudas acerca de este tema, el equipo de MiM está siempre a vuestra disposición para acompañaros. ¡Muchas gracias!

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